La iglesia está justo pasado el puente viejo, en la orilla este, y la mayoría pasa de largo. Es lo que queda del único convento de los paulinos en el Algarve, la orden eremítica de la Serra de Ossa, fundado aquí en 1606 como la primera casa religiosa de ese lado del Gilão. El convento se vendió en subasta después de 1834; la iglesia quedó. Está construida en el estilo desnudo, arquitetura chã, con planta de cruz latina, que casi ninguna otra iglesia de Tavira tiene. Dentro hay siete retablos de madera que nunca se doraron. Ninguna fuente dice por qué. Es una iglesia en la que hay que entrar para entenderla, y se abre en verano.
Tavira creció más allá de sus murallas en el siglo XV y cruzó el río hasta la zona de Alagoa. Allí no había conventos antes de que llegaran los paulinos. La Ordem dos Eremitas de São Paulo, una orden eremítica portuguesa de la Serra de Ossa, construyó aquí su única casa en el Algarve en 1606, junto al puente. El fundador figura en la fachada: sobre el portal del atrio está tallado "DOMUS DEI EST ET PORTA CELI / PAVLVS ERMITARVM AVCTOR ET MAGISTER", casa de Dios y puerta del cielo, Pablo, autor y maestro de los eremitas. El sacerdote e historiador José António Pinheiro e Rosa lo llamó "un lugar tranquilo, rodeado de buenas casas". Sigue siendo así.
La fachada mira al sur: un arco de medio punto que da a un atrio profundo y, arriba, un frontón semicircular con una cruz de hierro. En el segundo cuarto del siglo XVIII la planta alta recibió tres ventanas para dar luz al interior, y sobre la central se colocó en una hornacina una figura de barro de Nossa Senhora da Ajuda. Así que ella está fuera, en la fachada, no dentro del atrio. La figura habría llegado de otro convento; de cuál, las fuentes no lo dicen. En la bóveda del atrio hay estucos de la misma época: Pablo el Ermitaño, patrón del convento, con un león y una palmera, sus atributos del desierto.
La iglesia es de nave única con crucero y presbiterio rectangular. Tiene siete retablos de madera tallada, y ninguno se doró ni se pintó, como era costumbre en el barroco. Están en madera desnuda. Por qué, las fuentes no lo dicen. El mayor y más ricamente tallado es el retablo de Nossa Senhora do Carmo, ejecutado en 1730 por el entallador Gaspar Martins. La cofradía carmelita tuvo su sede en una capilla de aquí antes de tener su propia iglesia en 1747. Parte de las pinturas y de las imágenes de santos procede de iglesias y conventos suprimidos de la ciudad. El suelo es la baldosa roja del siglo XVII, cruzada por losetas de cerámica española.
Cuando se suprimieron las órdenes en 1834, la iglesia pasó a la Confraria de Nossa Senhora da Ajuda, mientras que el convento y su huerta se vendieron en subasta. El ayuntamiento escribe que los edificios se derribaron después. No es del todo cierto. El inventario del Estado encuentra un portal barroco que da a la huerta del convento, el refectorio y la sacristía adosados al presbiterio, y alas conventuales convertidas en viviendas hacia 1900. Adosada al presbiterio hay también una hilera de casas del siglo XVII con doble alero, posiblemente la vivienda del sacristán. Un expediente de protección se tramitó de 1983 a 2009 y caducó. La iglesia no tiene protección legal y pertenece a la Diocese do Algarve.
El ayuntamiento y la asociación Artgilão abren la iglesia en verano junto con las demás iglesias de la ciudad; otros horarios no constan. En 2018 era los días laborables de 10.15 a 12.20 y de 14.30 a 17.45, así que comprueba los horarios de este año. Desde fuera siempre se ven la inscripción sobre el portal, la hornacina sobre la ventana central y el estuco de san Pablo en la bóveda del atrio. Da la vuelta hasta el presbiterio y mira la hilera de casas con el doble alero.
En 1606 la orilla este era todavía las afueras de Tavira. La ciudad hacía tiempo que se había extendido más allá del puente, pero ninguna orden se había establecido allí. Los paulinos tomaron el sitio justo junto al puente, tan cerca de la ciudad como se podía estar sin estar en ella. Esa sigue siendo la sensación que da la iglesia: en medio de un barrio de viviendas, a pocos pasos del puente, y aun así fuera de la ruta.
La iglesia sobrevivió a 1834 porque una cofradía se hizo cargo de ella. Los altares siguen en madera desnuda, y el suelo del siglo XVII sigue ahí. La colección de pinturas y figuras de iglesias suprimidas la convierte en una especie de almacén de la Tavira que desapareció. Las alas del convento son viviendas, el portal de la huerta sigue en pie, y la hilera de casas junto al presbiterio está ahí. Todo ello sin protección. Es más interesante de lo que parece, y más frágil.