Bajo el pequeño edificio de hormigón junto al Largo Gonçalo Velho está la fuente pública más antigua de Tavira, la Fonte da Praça, mencionada ya en el siglo XIII. A principios de los años 1930, el ayuntamiento construyó la estación de bombeo sobre su manantial: dos pozos, dos motobombas y un depósito, desde donde el agua se impulsaba hasta la torre de agua del Alto de Santa Maria. Toda la obra quedó terminada en 1932. En 1982 el edificio debía ser derribado. No lo fue, y hoy es un pequeño museo sobre el agua de la ciudad, con los dos motores en la sala de máquinas. Es una historia más interesante de lo que el edificio deja entrever: aguadores, tifus y un referéndum.
La Fonte da Praça aprovecha un nivel freático que baja por la ladera desde el Alto de Santa Maria, pasando junto al Palácio da Galeria. En 1726 la fuente tenía agua caliente y cuatro caños, en 1841 cinco caños y una casa de baños. El agua servía para beber, moler grano, curtir pieles y abastecer a los barcos del puerto. El nombre de la Rua dos Pelames recuerda las tenerías que había junto a la fuente en 1774. La fuente propiamente dicha queda hoy entre la casa de bombas y el depósito, y los pozos están bajo el edificio.
Antes de las tuberías había aguadeiros, aguadores, que vendían el agua de la fuente por la ciudad. El ayuntamiento los registró en 1888 y 1892 y los movilizaba a las órdenes de los bomberos cuando había un incendio. En 1928 el encargo recayó en el ingeniero Manoel Alves da Costa. Su proyecto de diciembre de 1929 tenía cuatro partes: el manantial de la fuente, un depósito, una Casa das Bombas y la maquinaria. Las bombas costaron 29.400 escudos, el depósito de la colina 90.612. En 1934 llegó el reglamento, los propietarios quedaron obligados a conectar sus casas a la red, y el ayuntamiento acusó a los aguadores de "concorrência incompreensível e desleal" y les impuso un tributo.
No fue un camino sin tropiezos. En diciembre de 1935 hubo quejas por el agua corriente, probablemente porque se filtraba agua del río en los pozos, y en 1939 seguía siendo mala. En 1942 la calidad volvió a ser buena, pero la ciudad tenía 11.000 habitantes y extraía menos agua de la que consumía. En 1947 hubo tifus en Tavira, varias fuentes y pozos estaban contaminados, y el 10 de enero el ayuntamiento los clausuró. Solo entonces se acabó lo de ir a por agua con el cubo.
En 1982 el plan municipal para el centro histórico preveía que la casa de bombas desapareciera, para que la Calçada de D. Ana tuviera el río como telón de fondo. No ocurrió. En 1998 la red de Tavira se conectó a los embalses de Beliche y Odeleite, y en 1999 el ayuntamiento quería derribar la torre de agua del Alto de Santa Maria. En el referéndum del 13 de junio de 1999 la ciudad votó por conservarla. La torre se convirtió en la Camera Obscura en 2004, y la casa de bombas se transformó en centro de interpretación en 2002; el propio museo fecha la rehabilitación en 2009.
El centro depende del Museu Municipal de Tavira; según la Rota da Dieta Mediterrânica, abre de martes a sábado de 9.30 a 13 y de 14 a 16.30. Fíjese en los paneles de azulejo sobre la puerta y las ventanas, que están intactos, y en la inscripción "CÂMARA MUNICIPAL" en la fachada este del depósito. Suba después a la torre de agua junto a la Igreja de Santa Maria y habrá visto los dos extremos del sistema.
Se construyó donde estaba el agua. La Fonte da Praça fue la fuente de la ciudad durante setecientos años, y cuando en 1929 el ayuntamiento tuvo que elegir un lugar de donde sacar agua para toda la ciudad, la respuesta fue el mismo lugar: dos pozos abiertos en el manantial de la fuente y una bomba para subir el agua hasta el depósito de la colina, de modo que bajara sola hasta las casas. Es una idea modesta, y solo en 1998 llegó agua de fuera, de los embalses.
El edificio es de hormigón armado de principios de los años 1930, ecléctico y ligeramente modernista, con un frontispicio sobre el cuerpo central y paneles de azulejo al estilo de la Casa Portuguesa de Raul Lino. En los años 1940 se derribaron la parte superior del depósito y el muro que rodeaba la casa de bombas. En la sala de máquinas los dos motores, con sus tuberías, ocupan por completo la estancia; la pared sureste es de azulejos blancos. No está protegido como monumento, y la DGPC no lo tiene en su lista. Aun así, aquí se ven los dos extremos de un servicio municipal de aguas anterior a los grandes embalses, la casa de bombas aquí abajo y la torre arriba, en la colina.